Marx y Engels describieron a la perfección los modos de producción que habían existido hasta su tiempo, creando un modelo de análisis del pasado y de la realidad que, pese a lo que digan los complacientes, sigue siendo válido para la mayoría de las disciplinas relacionadas con las ciencias sociales. Sin embargo, fallaron en sus predicciones ya que el modo de producción socialista todavía no ha llegado ni, de momento, se le espera. De un modo u otro, todos los modos de producción conocidos hasta hoy por el hombre, son la variante de uno solo, el capitalismo, sistema que tras la caída de la URSS y el debilitamiento de los partidos y sindicatos de clase, lejos de debilitarse, está recuperando la salud perdida tras el final de la Segunda Guerra Mundial. El objetivo del capitalismo, por mucho que hayan insistido sus turiferarios desde Adam Smith a Milton Friedman, no es el bienestar de los individuos dentro de una sociedad equilibrada, sino la maximización del beneficio por parte de unos pocos a costa no sólo de explotar a la mayoría, sino de destrozar la Naturaleza. Ningún código moral ni ético rige en su desenvolvimiento, ninguna norma legal puede cercenar su desarrollo, ningún drama humano disminuirlo. Sin embargo hay cosas que desde la noche de los tiempos han molestado sobremanera a ese modo de producción que hoy, desmadrado, amenaza no sólo la vida digna de los hombres, sino también la supervivencia de millones de especies y del propio medio que nos alimenta y sostiene: La democracia, el sufragio universal consciente y la unión de los hombres por encima de familias, países y continentes en defensa del derecho de todos a la felicidad.

Por primera vez en siglo y medio, el capitalismo no tiene enemigos de consideración y ha emprendido su marcha triunfal. Nada importa que la mayoría de la población mundial viva en condiciones incompatibles con los más elementales Derechos Humanos, nada que esos derechos que tanto costaron conseguir, estén desapareciendo a velocidad de vértigo en aquellos países que se los arrebataron a fuerza de luchar contra la represión, nada que la guerra contra el pobre o el diferente siga costando cada año la vida de millones de personas, nada que el Planeta esté soportando un estrés de tal calibre que hasta el clima y la vegetación hayan cambiado sus reglas de forma drástica y nada favorable para la vida, el capitalismo, en su grado más alto conocido de desarrollo, cumple a la perfección con sus objetivos, que no son otros que la conquista del poder global por una minoría que acumula riquezas sin parar, incluso en tiempos de crisis, a costa del sufrimiento y la necesidad de la inmensa mayoría.

Con frecuencia nos horrorizamos al ver las imágenes que sin querer o queriendo nos muestran los medios de comunicación. Decimos que es injusto, que es una salvajada, que algo no funciona. Y no es verdad, ni nuestro estupor ni la ineficiencia de un sistema que se basa en la explotación del hombre por el hombre, la injusticia, el saqueo y el agio. Cuando vemos a cientos de miles de personas que abandonan sus casas bombardeadas y se atreven a cruzar el Mediterráneo o el río Grande desesperados por la infelicidad, sólo estamos comprobando la diabólica dinámica de un sistema para el que —como decía Orson Welles a Joseph Cotten en lo alto de la noria del Prater— los hombres son como hormigas; cuando vemos que el tratamiento para enfermedades como la hepatitis C, la esclerosis o el cáncer rebasa con mucho lo que una persona puede ganar trabajando de sol a sol toda su vida, sólo nos cercioramos —o debiéramos— de que ni la enfermedad ni el dolor insoportable están al margen de la codicia insaciable de los devoradores de hombres; cuando intentamos librarnos de una compañía telefónica, eléctrica o gasista —perdón por el ejemplo que podría ser menudo ante los otros, pero que por su cotidianidad no lo es— que abusa y nos contesta un robot musicalizado que nos envía una y otra vez al infierno como si hubiésemos sido condenados como Sísifo a estar permanentemente atados a ellas, sólo sufrimos las inclemencias de un sistema que se ha cimentado sobre el privilegio; cuando observamos desde las entrañas de nuestra casa, pegados al televisor monocorde y desinformador, que los bancos causantes de la crisis han recibido miles de millones de dólares y euros mientras que sus víctimas son expulsadas de las casas que fueron pagando mientras tenían trabajo, cuando nos enteramos de que el veinte por ciento de los niños de países como España, incluso Cataluña, pasan hambre o malnutrición, cuando se desecha a los hombres por ser jóvenes e inexperto o por tener más de cincuenta años y una dilatada experiencia, cuando padecemos la insoportable gravedad idiotizante que a diario emiten, como droga de imposible metabolización, todos los canales de televisión, cuando sufrimos la privatización de la Escuela, el Hospital, la Pensión o el Agua, cuando oímos hablar a Mariano Rajoy, sólo constatamos que nuestro silencio complaciente es el mayor y mejor aliado de un modo de producción que a largo plazo condena al hombre a la extinción y a corto a la desgracia.

Desde la caída de la URSS —sobre el papel había alguien a quien temer—, el aburguesamiento de partidos, sindicatos e individuos y la aparición de la globalización, países, regiones y personas creyeron que sólo las salidas singulares eran eficaces para conseguir un mínimo de felicidad y bienestar. Los países ricos reclamaron para sí su riqueza negándose a compartir un mínimo de ella con aquellos otros que por su situación geográfica, su historia o su suerte no lograban escapar de la pobreza; por su lado, los territorios más prósperos dentro de un mismo Estado, exigieron su emancipación de todos aquellos que no habían logrado el éxito y gozaban de las ventajas de la miseria, y los individuos triunfadores o asimilados, demandaron la supresión de la prorporcionalidad y progresividad del IRPF, porque lo que yo gano es para mí, porque yo lo valgo, porque yo no mantengo a vagos. Ante ese panorama, el capitalismo, que nunca gustó de uniones de intereses por abajo, se frotó las manos y se dispuso a pisar el acelerador de la desigualdad en ese inmenso reino de taifas en que se ha convertido, también por abajo, la aldea global.

La tendencia a la igualdad —que no quiere decir que todos ganemos lo mismo ni que haya que vestir del mismo modo, ni mucho menos, pero sí que gocemos de iguales Derechos— crea a la larga Estados e individuos solidarios, tolerantes y benéficos; por el contrario, las salidas individuales llevan a la desigualdad, que es el caldo de cultivo más propicio al desarrollo exacerbado del capitalismo. Hoy, cuando las uniones por abajo han sido dinamitadas, cuando algunos mueren de éxito y otros de puta necesidad, cuando aceptamos como normales, la explotación, la miseria, el dolor y la represión siempre que afecten a otros, cuando callamos ante la injusticia, cuando nos negamos a ir del brazo con el otro, cuando pensamos que cabe la posibilidad de convertirnos en suizos sin saber que Suiza sólo hay una, no más somos una pieza más en el engranaje destructivo que alimenta a nuestro peor enemigo: El capitalismo salvaje.

Pedro Luis Angosto

Fuente: Nueva Tribuna

Este es un pequeño relato de Jean Giono que nos descubre la generosidad de un hombre con su entorno. La sabiduría del saber esperar, la observación del entorno, la humildad, son valores poco habituales en nuestra época que necesitamos recuperar.

Estas sencillas palabras son su brillante comienzo [No aparecen en esta copia donde ha primado la calidad de imagen].

Si uno quiere descubrir cualidades realmente excepcionales en el carácter de un ser humano, debe tener el tiempo o la oportunidad de observar su comportamiento durante varios años. Si este comportamiento no es egoísta, si está presidido por una generosidad sin límites, si es tan obvio que no hay afán de recompensa, y además ha dejado una huella visible en la tierra, entonces no cabe equivocación posible.


Corto de animación realizado por el canadiense Frédéric Back.
(Pinchar sobre la imagen para ver el vídeo)









No hace mucho publiqué una novela sobre los años treinta, titulada “Violín negro en orquesta roja”. El argumento gira en torno a la gran Purga de Stalin de 1937 y en cómo esta se originó en el temor de Stalin de que su propio ejército estuviese organizando un golpe de Estado contra él. Esos eran los hechos, aderezados de espionaje, enfrentamiento político y novela negra, pero la idea central era analizar el miedo como agente. Algo muy actual, me temo.

El miedo es una especie de tigre desbocado, muy difícil de cabalgar. Cuando el miedo se desata, ni siquiera el que lo desencadena puede sentirse libre de su zarpazo, porque el que hace temer, teme a su vez, originando una espiral difícil de detener.

Y hoy, vivimos en el miedo. Quizás no sea todavía un miedo con todas las letras, claro y nítido como la hoja del cuchillo con que te amenazan en una calle oscura, pero hay miedo. Hay miedo a seguir en la pobreza después de encontrar un trabajo. Hay miedo a que el esfuerzo no se vea recompensado de ninguna manera. Hay miedo a que el futuro sea cada vez más gris, o más frío, o menos tranquilo.

Algunos nos esforzamos en tratar de identificar los orígenes del problema y, con más o menos acierto, nos juntamos en sitios como este para debatir si es la energía, o la deuda, o la superpoblación, o la gestión del agua lo que está tras esa sensación de desasosiego. La mayoría, sin embargo, quizás con mayor pragmatismo, no se preocupa de aquello que considera fuera de su control y sostiene una sana higiene psicológica negando cualquier problema o achacando la situación a un ciclo más de los de toda la vida.

Y así, por mucho que nos esforcemos en hablar de energías renovables, comunidades de base, permacultura y agricultura sostenible, todas esas alternativas al sistema siguen y seguirán siendo minoritarias, probablemente hasta dos minutos antes del colapso, o más probablemente, hasta diez días después.

La cuestión es que todos los que se burlan del peak oil, de la escasez de recursos y de los problemas del agua seguirán ahí cuando llegue el momento de la caída. El problema es que todos los tecnooptimismas, los cornucopianos, los que creen que ya se inventará algo o que hay recursos para todos por tiempo ilimitado, también seguirán ahí. Su error no los va a disolver. Su irresponsabilidad no los va a multiplicar por cero: seguirán ahí, manteniendo su mayoría.

Y cuando llegue el gran batacazo no se van a conformar con un “ya te lo dije”. Los que se rieron de los que les explicaban la situación real, los que se burlaron de todas las advertencias no se van a encoger de hombros y limitarse a desaparecer: van a extender el miedo, buscar un culpable y reaccionar por encima, muy por encima, de lo necesario y lo razonable. ¿Y sabéis por qué? Porque no tendrán ni idea de lo que ha sucedido, no estarán preparados para asumir lo que se les viene sobre sus cabezas y no estarán en modo alguno dispuestos a reconocer que se han equivocado. Como mucho, dirán que un grupo malvado lo planeó todo en una oscura sala gótica, porque es mejor pensar que hay alguien a los mandos que sospechar que el avión va sin piloto.

Y aunque estuviesen dispuestos a asumir su error, ¿de qué serviría? Creo que lo que mejor ilustra el núcleo del asunto es lo que me respondió un amigo al que traté de hablarle de la situación energética: “Mientras quede algo, hay que disfrutar de ello, y cuando no quede nada, habrá que pelear por sobrevivir, como los demás, como los que prefirieron ahora renunciar a las últimas migas”. Y en su visión simple y cortoplacista, tenía razón.

Ser consciente de lo que sucede no te va a librar de las puñaladas el día que todo se vaya al carajo. Conocer la agricultura ecológica no te va a librar de los saqueadores cuando llegue el hambre. Tu vecino, el que ahora se descojona de ti a mandíbula batiente cuando le dices que las cosas van muy mal, no se va a conformar con un “ya te lo dije” y se presentará a tu puerta, armado, con otros energúmenos como él, para llevarse lo que pueda quedar en tu casa. Y ese día, lo mismo que te sucede hoy, no te servirán de nada tus razones. Lo único que te librará ese día es haberte hecho amigo de otros energúmenos, también armados, que hablen su mismo idioma y los pongan en fuga a tiros o cañonazos.

Cuando haya cinco patatas y treinta bocas, el primero que sobrará será el que tenga la feliz idea de decir “aquí no sobra nadie”. Cuando se enfrenten las culturas para imponer un modo de vida, el primero que sobrará será el que diga que todas las culturas se equivalen. Cuando llegue la hora de la desconfianza y el sacrificio, y se necesiten comunidades locales fuertes, el primero que sobrará será el cosmopolita, porque las comunidades locales fuertes, con lazos sociales sólidos, esas que tanto alabamos y proponemos como solución, no son ni abiertas ni cosmopolitas. Cuando llegue la hora de recordar cómo se suma y cómo se resta, los que ahora pasan de todo y se burlan del problema seguirán siendo mil contra uno, seguirán mirando a su alrededor en busca de su propio beneficio, como ahora, y seguirán sin aceptar que puede haber más razones que las suyas.

El día del gran debate, cuando llegue la realidad a arbitrar quién estaba en lo cierto, te pasará como hoy: igual que se burlan de tus razones porque estás en minoría se burlarán de tus derechos si no puedes defenderlos de una manera efectiva. Será como en mi novela: el miedo se impondrá a cualquier consideración, y unos por supervivencia y otros por placer, impondrán la ley del “me da igual lo que dijiste. Hoy han cambiado las reglas”. Y será de nuevo la gran purga.

La de los inocentes, los ingenuos, y los comeflores.

Javier Pérez

Fuente: The Oil Crash

Autor: Víctor Martín. Fuegos San Juan 2010. León

Recuerdo una noche en León, por san Juan, en Papalaguinda lanzan fuegos artificiales al espacio, estrellas fugaces caen sobre el Bernesga. De las márgenes de río surge la melodía de El amor brujo, de Falla. La catedral iluminada al fondo parece ajena a tan desmesurado alarde pirotécnico. Desde mi infancia es la única vez que he disfrutado de ese arte con olor a pólvora, volátil y luminoso. Mucho dinero quemado en pocos instantes, mientras, la imaginación sigue sin ser financiada.


El cómodo arte del corta y pega debe al menos presentarse ante el lector como una sencilla entrada a modo de prólogo para nuestros seguidores, que al menos nos justifique ante ellos de tan holgazana costumbre. Sin embargo, en este caso debería ser la excepción que confirme esta regla dada la claridad, valentía y contundencia con que se expresa la Asociación Protectora De Animales y Plantas de León en su réplica a la columnista de Diario de León. En sus manos os dejo.

Contestación al artículo de Cristina Fanjul sobre los ANIMALISTAS

Estamos hasta las narices de tanta opinión que martillea a los que defienden los derechos de los animales, sobre todo porque nos parece un poco fascista que nos digan que es lo que tenemos que defender o pasarse el día dando por saco con tradiciones o costumbres haciendo daño a un animal. Vamos a dejarnos de prepotencias y creernos más cultos que nadie. Lo que tú creas sobre ellos, creo que nos y les importa poco.

Esto de ir en contra de los que tu defines animalistas es muy propio de la involución del cerebro, una clase de zoquetes que prefieren perder el tiempo metiéndose con los que se mueven por algo, una versión contemporánea del típico ignorado que busca sus cinco minutos de gloria. Bien mirado, hay que entenderte. Hay demasiada gente en el planeta y, sin embargo, la población de ignorantes esperemos disminuya. Los niños dan igual. Total, los hay a miles de millones, de los cuales sólo nos acordamos de ellos para arremeter contra los animalistas, con ese argumento pobre vamos a defender el toreo y tal...

Lo malo es que hemos entrado en un bucle en el que parece que todas las opiniones son respetables. Cuanto más absurdo es alguien, más lo manifiesta, la espiral esperemos que no crezca para engullir la sensatez y parecer que los idiotas no lo son.

He llegado a oír hablar de la exterminación de una especie si desaparece el toreo. ¿Qué es lo próximo? ¿el juego de meterles agujas en los ojos a un gallo? ¿si no se le meten agujas en los ojos no sirve para nada y desaparece? ¿que tengamos derecho a hacer sufrir a un animal , para que los paletos aplaudan? Suponemos que muchos de los que se definen antianimalistas prefieren defender las tradiciones porque les gusta verse reflejados en las cavernas. Las ideologías más ancestrales son las más fáciles pero las más peligrosas.

Es complicado enfrentarse a la humanidad como concepto porque para ello hay que sumergirse en nuestro interior e intentar rascar donde a veces no hay cerebro. Pero denunciar a cualquier tipo de activista, mientras no movemos un dedo por nada, más que para escribir chorradas, no es más que un ejemplo de que nos estamos suicidando como especie.

¿Es más importante sentarnos para deleitarnos con tan majestuoso artículo que nos ha dejado boquiabiertos? Esperamos que lo hayas hecho mientras ayudas a los niños de Zimbahue. ¿Es normal que alguien apoye el hacer sufrir un animal por simple diversión, atacando a los animalistas mientras miles de personas se hacinan en campos de refugiados huyendo de la guerra?

Nos tranquiliza saber que eres sólo de esa panda de paletos que cada vez se les oye menos, al final no es más que un artículo de una gilipollas con una sección en un periódico. Vive y deja vivir, respeta y se te respetará.

Protectora de Animales y Plantas de León

Asociación Protectora De Animales y Plantas de León

Imagen: Auñamendi Eusko Entziklopedia

"... y se remata la faena con la fiesta de san Bartolo, en el barrio de Río, bien conocida en el Bierzo por su carrera de burros/as y el milagro que hace transustanciar el agua en vino. Ahí queda eso". Fragmento de Manuel Cuenya, escritor y poeta.

Medio siglo celebrando como se le dan palos a nobles animales indefensos, mientras unos bárbaros cabalgan sobre ellos en su afán por llegar primeros a una meta, nada ejemplar, pintada de blanco en el asfalto. Así, de esta manera tan poco respetuosa para con los animales, este acogedor y humilde barrio de Río, en Noceda, copa todos los años por estas fechas las páginas de los medios de comunicación de la provincia que, festejan con gran entusiasmo este acontecimiento 'deportivo', como si se tratara del mismísimo Derby de Epsom.

Para algunos modernos cronistas que gustan de lo antiguo estos, digámoslo modernamente, eventos prehistóricos parecen reverdecer fantasías y quimeras de su tierna infancia. No usan el lenguaje de la calle, pero si escriben buscando contentar a todos. Su sensibilidad no reacciona ante el maltrato animal, la destrucción del paisaje o el destrozo de la naturaleza, pero sí vibra ante el coraje y el azote de ese jinete embebido en busca de la victoria.


Imagen: Diario de León

Por el momento nadie se atreve a oponerse a los caprichos salvajes de las 'gentes de bien'; sólo algunas tímidas voces osan dar su opinión ante tanto ofuscamiento.

Para las personas sensibles con los derechos de los animales no es muy aconsejable acercarse por estos lares el día de la carrera de los burros. "Sí te gustan los animales no te lo recomiendo. Todos los años más de un cafre le pega salvajemente al animal durante todo el eterno recorrido para poder optar al premio. Es triste y lamentable verlo sin que nadie diga nada, es más, si te quejas eres tú el jodefiestas. Se denunció hace unos años pero quedó en el olvido", nos dice una voz anónima.

Según indica el Partido Animalista Contra el Maltrato Animal (PACMA) en su página web: "los animales son golpeados y reciben constantemente un trato vejatorio por parte de los participantes. Estas actos son contrarios, por tanto, a lo establecido en la Ley de Protección Animal, que establece la prohibición del "uso de animales en espectáculos y otras actividades si ello puede ocasionarles sufrimiento o pueden ser objeto de burlas o tratamientos indignos".

Además, se considerará infracción muy grave "maltratar o agredir físicamente a los animales o someterlos a cualquier otra práctica que les suponga sufrimientos o daños injustificados", así como "la celebración de espectáculos u otras actividades en las que los animales resulten dañados o sean objeto de tratamientos indignos".


A estos pirómanos hijosdeputas, bellacos, sapos, gárgolas teratológicas, abrebrechas del capital inmobiliario, ruinas, cobardes anónimos, plaga de termitas, desviados amantes del cemento, a esos les quemaba yo el corazón, se lo freía o se lo cocía, "au dent", con sal y finas yerbas, me hacía un paté con él y se lo daba a los que vendrán después, los constructores... Caníbales todos.

Y no sólo por la "pérdida que supone a la nación" y esas cosas que sí, que son muy ciertas. No sólo porque quemar árboles me parece meta irracional y superinsensato. No sólo por eso sino porque los árboles dan sombra y, con este puerco calor que ahora sufro, pensar que alguien me puede quitar una hipotética sombra... ME INDIGNA.

A estos pirómanos hijosdeputas, bellacos, sapos...

Y no sólo a estos. A bastantes más. Acabaremos poniendo los árboles en el zoológico, tras las rejas, enjaulados.

Ajoblanco nº 36, agosto de 1978.


En primer lugar se debe aclarar que Noam Chomsky no es el autor de Las 10 estrategias de manipulación mediática, texto que se ha convertido en un fenómeno viral en Internet. El verdadero autor es el francés Sylvain Timsit. El documento fue publicado por primera vez en francés, en 2002, bajo el título original Stratégies de manipulation, en la web syti.net. El origen de la falsa atribución a Chomsky, estaría en el error que en su día cometió la agencia Pressenza, según ha manifestado el propio Timsit.

1. LA ESTRATEGIA DE LA DISTRACCIÓN.

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. "Mantener la atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a la granja como los otros animales (cita del texto Armas silenciosas para guerras tranquilas)".

2. CREAR PROBLEMAS, Y DESPUÉS OFRECER SOLUCIONES.

Este método también es llamado problema-reacción-solución. Se crea un problema, una situación prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. LA ESTRATEGIA DE LA GRADUALIDAD.

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. LA ESTRATEGIA DE DIFERIR.

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como dolorosa y necesaria, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.



5. DIRIGIRSE Al PÚBLICO COMO CRIATURAS DE POCA EDAD.

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? "Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver Armas silenciosas para guerras tranquilas)".

6. UTILIZAR EL ASPECTO EMOCIONAL MUCHO MÁS QUE LA REFLEXIÓN.

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. MANTENER AL PÚBLICO EN LA IGNORANCIA Y LA MEDIOCRIDAD.

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. "La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la mas pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver Armas silenciosas para guerras tranquilas)".



8. ESTIMULAR AL PÚBLICO A SER COMPLACIENTE CON LA MEDIOCRIDAD.

Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. REFORZAR LA AUTO-CULPABILIDAD.

Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!

10. CONOCER A LOS INDIVIDUOS MEJOR DE LO QUE ELLOS MISMOS SE CONOCEN.

En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el sistema ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.



Las mafias tienen una jerarquía que también se reproduce en la organización mafiosa que se esconde tras el conflicto del carbón. Las familias sicilianas tenían un jefe, il Capo; un Capo di tutti capi, el jefe de todos los jefes; un jefe menor, el Sotto Capo; un Caporegime, un jefe de regimiento; el jefe de una decena de hombres, el Capodecine; soldati, soldados mayores; Picciotti, soldados menores; diversos amigos de honor o asociados, Giovane d’Honore; realizaban negocios, Cosa Nostra; utilizaban la Omerta, la ley del silencio; celebraban Cupuli, reuniones de diferentes familias y se dejaban asesorar por el Consigliere para organizar negocios limpios con los que obtener tapaderas legales, Cosa Nuova, que les permitían actuar. Nada se asemeja más a lo que ha estado sucediendo con la industria del carbón que esta estructura mafiosa, encabezada, no nos engañemos, por tres diferentes Capos:
  • 1. El gobierno anterior, presidido por Zapatero, que inició unas negociaciones para obtener las ayudas europeas a la minería, sin realizar estudios ni intentos serios de mantenimiento del trabajo de los muchos trabajadores y familias que viven del carbón.
  • 2. El gobierno actual, empeñado, a golpe de porra policiaca, en acallar la marcha negra y las reivindicaciones de un sector que, en el fondo, podría ser cualquiera de los sectores en los que cualquiera de nosotros trabajamos, excepto la banca, por supuesto. El PP también ha sido y es un capo consentidor de irregularidades, ilegalidades y favores realizados a ciertas empresas del sector del carbón que no afectan a los mineros, que siguen siendo los únicos explotados, sino que benefician a otros capos, con nombres y apellidos, entre ellos, y de manera especial, al presidente de la Patronal Minera, Victorino Alonso, llamado también El Cazador o Il Padrino.
  • 3. Los sindicatos, parte de ellos, organizaciones que en su día creyeron en la defensa de la minería y los mineros, pero que actualmente, cuando la asfixia atenaza a sus representados, no encuentran fácilmente salidas al conflicto, enarbolan la bandera de negociaciones interminables que no buscan evitar el paro de los mineros, su muerte lenta, sino asegurarse, cacareando, que la opinión pública cree su canción, y no se pregunta si no será que en estos momentos su función social no se justifica o ha de reinventarse. Hay sindicoladrones también. No se libran. Cargos sindicales, sindicalistas, liberados y puestos a dedo, a los que no les importa, al menos durante años lo han demostrado, qué va a suceder con una industria sobre la que se dice, sin explicar toda la verdad sobre su rentabilidad y su papel, que ha de desaparecer con un planteamiento de transición planificado según las directrices europeas. Europa, y sus directrices, interesan cuando interesan como escudo.


Los antecedentes, casi penales e imperdonables, del PSOE

1979. Minas Teverganas de HULLASA, minas que habían sido intervenidas durante años por Hacienda aduciendo su escasa rentabilidad. El hijo del dueño de la empresa, un ingeniero que acababa de finalizar sus estudios, amenaza a algunos mineros “rebeldes” y empuña un arma que se dice siempre le acompaña, una pistola Astra, calibre 28, para echarlos de las instalaciones que, por arte de magia, pasaron a ser tan rentables como para que el gobierno del PSOE les otorgase 2.000 millones de pesetas, para modernizar maquinaria e instalaciones, a cargo ya en ese momento del más tarde llamado Il Padrino, el hijo del dueño, VICTORINO ALONSO, hoy presidente de la patronal minera. El entonces aspirante a capo mafioso fue coparticipe, según relatan algunos mineros, en una estrategia perfecta: trasladar carbón importado desde el puerto hasta una zona propiedad de Victorino, en Pinzales, donde se mezclaba con el carbón procedente de las extracciones de Teverga y de otras minas a cielo abierto de la zona, residuos de escombrera. La mezcla, un 60% de carbón y el resto de tierra, hacía que con una tonelada de carbón importado, fundamentalmente de Colombia o África, se “obtuviesen” dos toneladas y media, vendidas a un precio que era, aproximadamente, el cuádruple del precio de la tonelada de carbón importado. Fácil. Muy fácil. Demasiado. Fácil para Il Padrino, duro para los mineros, como siempre. Victorino, Hullasa y el PSOE, ámbito nacional y regional, en aquel momento, fueron coparticipes en un delito que no beneficiaba, una vez más, a los mineros y a sus familias, porque beneficiaba a la familia.

Algunos hombres fuertes del entonces PSOE, como Conrado Alonso, Pedro Fernández y Ángel Villalba, presidente de Caja España, eran conocedores de los negocios irregulares de el Padrino, que constituyó un grupo de treinta y nueve empresas denominado GEVA (GRUPO DE EMPRESAS DE VICTORINO ALONSO) del que era presidente, administrador único y apoderado.



La actitud corrupta, interesada y humillante del gobierno actual

Al PP no le va a valer la utilizada estrategia de entonar el “la herencia que hemos recibido del gobierno del PSOE hace que…”, porque es el PP quien está consintiendo irregularidades al capo principal de la mafia del carbón, al Padrino:

Permite a la empresa que preside la extracción de carbón en explotaciones, como las del Valle de Laciana, a cielo abierto que a fecha de hoy continúan siendo totalmente ilegales, tal y como señaló en 2011 la abogada general del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (UE), afirmando que se incurrió en ciertos incumplimientos de la directiva comunitaria sobre hábitats como consecuencia de la explotación de minas a cielo abierto en el valle de Laciana, en León. La Comisión Europea denunció a España por esas fechas al considerar que no fue realizada, por las autoridades competentes, el impacto ambiental de las minas de carbón a cielo abierto, situadas, paradójicamente en una zona declarada Reserva Mundial de la Biosfera. Los mineros dejándose los pulmones en las extracciones; el Padrino y su empresa obteniendo millonarios beneficios (¿nos intentan hacer creer que la industria del carbón no proporciona beneficios significativos?) y el gobierno silbando y desoyendo las leyes, permitiendo un gran fraude.

Parece que también el Padrino practica un hobby real con gran maestría: en el pasado abril, el juzgado cerró el coto cinegético de Bastarás, pero al Padrino, presidente de la patronal minera, la orden del juzgado no le importó en absoluto: él es el dueño del coto en el que la empresa organizadora de la cacería realizó un acto sobre el que escribe:

Una temporada irrepetible. El pasado día 25 de febrero, para despedir la temporada, Cabezas S. Caza dio esta montería en Bastarás donde consiguieron un gran resultado.

Si bien la calidad de los venados no llegó a la altura de la anterior montería, la de los gamos y sobre todo la de los jabalíes volvió a ser extraordinaria.

Por si todas estas irregularidades fueran pocas para realizar un esbozo de este capo, no debemos olvidar que el señor Alonso controla el 50% del sector del carbón en España y es conocido por la ilegalidad de las explotaciones mineras bajo su control y por el chantaje al Gobierno mediante impago a sus trabajadores, entre otros delitos e irregularidades.


Algunos ejemplos más:

En plena crisis del sector de 2010 presionó a la administración con abrir Expedientes de Regulación de Empleo en sus empresas y no pagar las nóminas de sus empleados si no conseguía el volumen de ayudas. La administración adelantó tres cuartas partes de la mencionada ayuda de 301 millones de euros, pero el último pago se consideró “condicionado a la existencia de crédito adecuado y suficiente”, como apareció en una disposición publicada en el BOE.

En el pasado mes de mayo, aparecía una noticia con el siguiente encabezado: “Industria reafirma el recorte del 63% de las ayudas, La Plataforma Unitaria de la Minería convoca una manifestación: “Hay miles de millones para Bankia y no hay cien para el carbón” UPL pide al Partido Popular un “esfuerzo” con el sector de la minería. UGT y los municipios mineros palentinos piden respetar el actual plan”

Tras el titular, podía leerse que “El empresario leonés Victorino Alonso tiene previsto proponer a los trabajadores una rebaja en los salarios proporcional a “tijeretazo del Ejecutivo”, es decir, de alrededor de un 70%. Una rebaja salarial a la acompañará el pago únicamente de la luz y los explosivos ante la falta de liquidez. Y es que, según ha destacado el también presidente de la patronal minera, aún no se han cobrado las ayudas de este año y encima ahora el Ejecutivo prevé tan sólo hacer entrega de un tercio del pastel. De ahí, que Alonso haya asegurado que el sector está viviendo la peor crisis que “yo recuerdo en mis 30 años en el sector. Nos llevan directamente al cierre. Es insostenible. Si quieren que cerremos que lo digan y hacemos un plan de cierre, pero ordenado y con ciertos plazos”. El propietario del Grupo Alonso destacó a la conclusión de la reunión que mantuvo con el ministro de Industria que mantendrá una reunión este lunes con los trabajadores para trasmitirles que en ningún caso se va a realizar un Expediente de Regulación de Empleo ni ningún despido. ”No vamos a cerrar, vamos a continuar adelante, funcionando, sacando carbón, pero vamos a aplicar la bajada de las ayudas directamente a los sueldos de los trabajadores, se va a controlar el absentismo y se van a paralizar totalmente las inversiones, los gastos y no vamos a pagar nada más que nóminas, luz y explosivos. A esto es a lo que nos ha abocado el Gobierno con sus recortes del plan”, según declaró a Modern Press.

El mundo al revés: un mafioso, empresario corrupto, que coacciona y amenaza a los mineros que trabajan en las minas de su propiedad, algunas de manera ilegal, como la del Valle de Laciana o las de Feixolín y Fonfría, denunciadas por el impacto gravísimo que suponen para el hábitat natural en el que se encuentran; un padrino-presidente de la patronal minera, no saciada su ambición, que se permite anunciar una reducción del salario de los trabajadores a los que explota, los mineros y contribuir a la muerte de una industria que representa no solo eso sino la muerte de comarcas, industria, negocios y esperanzas de vida digna de muchísimas personas. El poder en manos de un asiduo visitante de los juzgados, il signiore Alonso, quien en 2011 se rió en nuestra cara cuando logró que una multa que había recaído en él, de 129 millones de euros, por una sanción emitida 2006 en el Ayuntamiento de Villablino contra la Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP, hoy rebautizada como Coto Minero del Cantábrico), de su propiedad, quedara, misteriosamente, reducida a menos de un millón de euros, precio mínimo impuesto ante la explotación ilegal de la mina de carbón a cielo abierto en el Feixolín, en activo desde el año 95 sin licencia, ni urbanística ni ambiental.

El mundo al revés

El mundo al revés: Millones para los ladrones que nos han saqueado en Bankia, cero inversiones, reducciones sangrantes, para los mineros, las víctimas que están dejándose los pies en la lucha de su Marcha Negra.



Esta tarde he recibido la visita de alguien que últimamente se ha convertido en un auténtico trotalibros, mi amigo Casimiro Martínferre, pues anda continuamente de aquí para allà con su Manuscrito de los Brujos en la mochila. También ha traído bajo el brazo una entrevista publicada hace algunas fechas en el suplemento cultural El Filandón que sale los domingos con Diario de León.

Manuscrito de los Brujos: ¿adónde nos lleva el título?

— Es una alegoría al conjunto de pinturas rupestres, ese enorme manuscrito plasmado en roca por personajes destacados de aquellas tribus neolíticas, seguramente brujos o chamanes. El título nos llevará a los enclaves prehistóricos de la provincia con arte esquemático, ubicados en los rincones silvestres más recónditos, escogidos a propósito para erigir lugares de culto, de ofrendas, de ritos.

— ¿Cómo surgió la idea del libro?

— Difícil puntualizar cómo o cuándo, aunque sí dónde. Supongo que todo arranca de la propensión que tengo a la naturaleza y a la fotografía. Llevo décadas recorriendo montes con la cámara en ristre, lo que se dice cabra fotógrafa. En particular el cañón de Entrepeñas, en las cercanías de Librán, es una de mis querencias favoritas, y además atesora pinturas rupestres esquemáticas. Aquí empecé copiando símbolos en el cuaderno de campo. Lo uno inevitablemente debió de llevar a lo otro.

— Martinferre, ¿es usted historiador o arqueólogo?

— Un simple aficionado de tercera, pero entusiasta. Desde el principio tuve claro, por mis limitados conocimientos en prehistoria, que sería un trabajo poco técnico, alejado de las sesudas monografías y los magníficos corpus universitarios tan dados a mediciones, clasificaciones, orientaciones. Por otra parte esto debe ser así, si deseas acceder al lector de batallón, al lector normal y corriente, pues tales monografías suelen ser infumables en plan literario. El texto desgrana las peripecias de un explorador dominguero, inducido por un afán investigador hacia las pinturas rupestres que yacen en remotos valles, pero el asunto va degenerando en una investigación sobre sí mismo.

— ¿Y cómo es que aquel primer trazo en el cuaderno de campo se encarnó en libro?

— Pues de puro milagro. Del Lazarillo de Tormes acá, este país ha evolucionado poquísimo en materia intelectual, a la vista está, no siendo para perfeccionar pícaros. Ya se sabe: si tienes una obra escrita, o una muestra de arte lista para exponer, pero careces de machacantes o de conexión trifásica, no te queda otra que salir al mundo a dar tumbos. Yo los di por todas las instituciones habidas y por haber, y contestaron unánimemente que para estas cosas no había pomada. Consulté también con las dos principales editoriales a nivel provincial; en una me dijeron con el corazón en la mano que el producto era invendible, en la otra que además de invendible y ruinoso tenía peligro, pues no podían arriesgarse a que el gremio académico de la universidad o la progresía ilustrada les dieran la espalda, publicando temas más o menos importantes de autores profanos. Así, estrujando el magín, recalé en Internet, en la editorial Pasionporloslibros, cuya vida alarguen las estrellas luengos años.

— ¿Qué podemos encontrar en el Manuscrito…?

— Dediqué un par de años a este proyecto, o más bien experimento, tiempo que dividí en la exploración de Entrepeñas—Penachada buscando nuevas estaciones prehistóricas, en el copiado de los símbolos a la acuarela y en la redacción del texto. En mi opinión, podemos encontrar en este humilde librillo una fuerte afinidad con esos últimos rincones «salvajes» en los confines de León, en el Bierzo mágico, que aquí es más mágico que en ningún otro lugar, y otro fuerte vínculo con la gente que los habita, esos abueletes que son ni más ni menos los descendientes de aquellos primeros pintores. Quizá también una pizca de tesón.

— La segunda parte, ¿para cuándo?

— El trabajo está bastante adelantado, pero sin atisbo de final. Van surgiendo facetas nuevas que alargan el asunto, y me alegro, porque tampoco hay prisa. Ahora que lo pienso, algo bueno guarda el ir por libre, el no estar aferrado a tetas de subvención: huelgan calendarios y besamanos.

— ¿Qué nos impulsa a escribir, a fotografiar, qué le impulsa a Martinferre?

— ¡Uf!, es imposible responder a esto. Cada uno somos de una madre, así que supongo que habrá tantos motivos como creadores. Tengo un amigo poeta, al que le impulsa su suegra. En mi caso, por puro egoísmo, por instinto de supervivencia. Para que no muera la neurona creativa, que es el clavo ardiendo al que me agarro.


— ¿Sirve para algo un libro, por ejemplo el Manuscrito de los brujos?

— Para la inmensa mayoría de autores, escribir una historia sirve para llorar de fiasco. Sin embargo, cosas veredes, a unos pocos les vale para forrarse, aunque ni siquiera la hayan escrito ellos ni la lea ni Dios: recalcitrantes del pesebre, dudo si es un chiste o es la ley de la jungla. A nivel personal, descartado de por vida el enriquecimiento y para más inri contentándose uno con no perder dinero, un libro significa la futilidad de ver editada una ilusión, o sea humo. Aunque nos atraigan, los admiremos o incluso les tengamos devoción, la verdad última es que los libros no sirven para nada, cosmológicamente hablando; si alineáramos todos los libros publicados, tendríamos un caudaloso río de ceniza, la ceniza de la vanidad humana. No obstante, puestos a pedir por pedir, me gustaría que el Manuscrito de los Brujos allanara el camino para dotar al entorno Entrepeñas—Penachada, y por ende a toda la sierra de Gistreo en el que está ubicado, de la máxima protección y reconocimiento posibles, antes de que consumemos su destrucción. Hemos de considerar que a una naturaleza de sobresaliente valor ecológico, aquí añadimos el hecho de albergar la más antigua manifestación cultural de nuestros antepasados. Hace años que venimos proponiendo centros de interpretación en Librán y en San Pedro Mallo, lo cual fomentaría la educación y crearía puestos de trabajo. Pero todo esto es como predicar en el desierto, así que me conformaría con que a lo mejor valiera para ilustrar un poco a alguien, para hacerle recapacitar, concienciarle, implicarle, nada menos…